LINEA 111

(Actualmente prestada por Los Constituyentes S.A. de Ttes., subsidiaria de Doscientos Ocho Tte. Automotor S.A.).

Ésta fue una de las líneas que la Comisión Nacional de Control de Transportes (C.N.C.T.) proyectó con el fin de paliar las crecientes deficiencias de las prestaciones de la Corporación de Transportes de la Ciudad de Buenos Aires, originadas en la falta de repuestos sufrida durante la Segunda Guerra Mundial.

El 29 de mayo de 1944 se llamó a licitación para cubrir 13 recorridos, de los que finalmente salieron sólo 11. El 21 de junio siguiente se conoció la resolución que fijó los recorridos a licitar.

Presuntamente el 11 de agosto de 1944 se autorizó la habilitación para que la empresa Micro Ómnibus 25 de Mayo S.C.C., Línea 111 de Antonio Fernández, José María López y Pedro Puchín (o de Blanco López Yebra y Cía.) iniciara las prestaciones, lo cual se habría hecho efectivo sólo horas después, el 12, el 16 o el 18 del mismo mes.

Lo cierto es que a las 7 de la tarde de uno de esos tres días inició sus servicios. Su primer recorrido unió la esquina de avenida Santa Fe y Darregueira y la fábrica Grafa.

Tenemos discrepancias sobre su primera cabecera de Villa Pueyrredón. Una versión la ubica en el cruce de Avenida de los Constituyentes y Albarellos y otra en la intersección de la primera con Manuela Pedraza.

La primera flota estaba compuesta por 19 unidades muy heterogéneas, de cinco marcas de chasis (Ford, Chevrolet, Studebaker, British Bedford e International) y diez carrocerías diferentes. La librea elegida fue muy parecida a la que lucía la preexistente línea 45 (sección inferior en verde oscuro, techo negro, franja y recortes en rojo). La diferencia más notoria entre ambos esquemas estaba en el capó, cuya parte superior era verde en la 111 y roja en la 45.

A lo largo de su historia, su primitivo y pequeño recorrido sufrió repetidas extensiones. La primera fue poco significativa, pues agregó sólo 1 kilómetro con 600 metros a su vuelta redonda. Alcanzó el barrio Presidente Perón, en la esquina de Andonaegui y Republiquetas (hoy Crisólogo Larralde).

Para esta prolongación sólo hizo falta agregar un colectivo y redondeó 20 unidades en servicio.

Durante 1951 su recorrido cruzó la General Paz y llegó a Villa Concepción, cabecera que mantuvo durante muchos años.

Si bien junto con la extensión se autorizó un nuevo aumento de su flota, tardaría un tiempo en completarse. Recién el 13 de febrero de 1953, la resolución SST 64/53 aprobó la llegada de 13 nuevas unidades. Al parecer eran todas modelo 1940 (nótese la tolerancia de las autoridades por aquellos años: permitían la incorporación de coches con 13 años sobre sus espaldas...) marca G.M.C. (dos unidades) Ford (una, de 15 asientos) y diez Chevrolet, casi todos de 13 y 14 asientos, salvo una de 16. Por la cantidad de comodidades ofrecidas, se puede deducir que se trataba de unidades recarrozadas.

Durante el correr del año se autorizaron dos unidades más: un Morris Commercial de 1948 y otro viejo Chevrolet de 1940.

No se detuvo aquí el ímpetu expansionista de la línea. Durante 1954 solicitó una prolongación hasta Plaza de Mayo, a la que Transportes de Buenos Aires se opuso frontalmente.

En una nota elevada a las autoridades, detalló superposiciones excesivas con 23 líneas de su administración y logró frenar el intento. No obstante, no pudo evitar la prolongación de la 111 al Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, hasta la esquina de Gallo y Paraguay.

Comenzó a operar el 1° de febrero de 1956 y motivó otra queja de T.B.A. pues ni siquiera fue avisada de la prolongación que, suponía, fue otorgada por el Ministerio de Transportes. La nota rebosaba de superposiciones con su sistema y fue aún más lejos en otra nota presentada el 22 de mayo.

En ella presentó una clasificación de las diferentes líneas. Las discriminó como troncales, alimentadoras, transversales, auxiliares y mixtas. Consideraba que la línea 111, concebida como alimentadora de los subterráneos “B” y “D”, se había transformado en troncal y reclamaba la exclusividad para la explotación de ese tipo de servicios, pues los vehículos con mayor capacidad transportiva (ómnibus, trolebuses y tranvías) estaban a su cargo.

A pesar de los consistentes argumentos presentados, la empresa estatal debió aceptar el hecho consumado.

La guerra continuó un tiempo más: T.B.A. logró abortar otros dos pedidos de la 111. El primero, presentado durante 1958 y rechazado el 3 de abril de 1959, pretendía prolongar a la Aduana. Un fraccionamiento de servicios en Avenida de Los Constituyentes y General Paz solicitado el 13 de febrero de 1959 fue el siguiente intento rechazado. La oposición de T.B.A. se basó en el aumento de la competencia con sus líneas que se originaría, al ampliar la oferta de servicios del al parecer molesto 111 en Capital.


Los International de 1957/58, del modelo popularmente denominado Televisor, no fueron muy numerosos y eran relativamente difíciles de encontrar. La 111 contó con algún ejemplar en su flota: en esta foto, tomada durante un paseo ofrecido a niños carenciados, aparece un Televisor  carrozado por El Indio.
Esta foto testimonia un curioso encuentro de hermanos cromáticos: atrás se aprecia un coche de la línea 45, con la cual compartieron su esquema de colores, con pequeñas diferencias, durante muchos años.
(Foto: Archivo C.E.A.P.).

De entre tantos intentos sin final feliz, sobresale uno que extrañamente, pese a ser aprobado, nunca llegó a implementarse.

La resolución S.T. 245/61, dictada el 18 de abril de 1961, autorizó a la 111 a trasladar su cabecera desde Villa Concepción a la estación Villa Adelina del Ferrocarril Nacional General Belgrano. Se conocen hasta las calles por donde hubiera discurrido el recorrido, pero no las razones por las cuales nunca llegó a ponerse en marcha.

Podemos llegar a especular que al tener otro trámite en marcha, mucho más apetitoso que una extensión provincial, pudieron haber decidido aguardar a su resolución, para bien o para mal de la empresa.

Se trató, simplemente, de un nuevo intento por llegar al centro: esta vez cabecera solicitada fue el Correo Central. Como argumento principal de este pedido, presentado el 31 de mayo de 1961, argumentaron la imposibilidad de cumplir con los compromisos asumidos para la renovación de su flota. Calificaron a su recorrido como de baja rentabilidad y detallaron apremios a la hora de pagar las deudas.

Pese a las objeciones de T.B.A., el alargue fue concedido pero no al Correo Central, sino a la Plaza Colón, ubicada detrás de la Casa de Gobierno. El 12 de julio se aprobó pero curiosamente, antes de llevarlo a la práctica, le fue concedida una pequeña extensión adicional hasta la Aduana el 23 de agosto de 1961. Al mismo tiempo, logró el tan buscado fraccionamiento del 50% de los servicios en Avenida de Los Constituyentes y General Paz.

Los alargues fueron habilitados tal cual fueron conseguidos: gradualmente. El 8 de septiembre siguiente llegó a Plaza Colón y, ocho días después, el primer coche llegó a la Aduana.

Su flota requirió de urgentes refuerzos. El 10 de octubre fue autorizada a agregar 17 coches adicionales, con lo que sumó 64 colectivos en la calle. Por lo visto no fueron suficientes, pues a principios del año siguiente consiguió el permiso para aumentar 10 más.

Su flota se mantuvo en 74 unidades durante muchos años. Predominaban los Mercedes Benz, que ya comenzaba a tomar un buen porcentaje del mercado. Algunos Bedford, unos pocos Chevrolet Sapo ya pasados de moda y algunas rarezas, como el International de la foto, completaban el panorama de la época.

Con los años, Mercedes Benz copó la parada. Gran parte de la flota fue renovada con el nuevo modelo LO – 1112 y el LO – 911, en menor medida, también tuvo sus adeptos a la hora de elegir el chasis para su cero kilómetro.

En cuanto a carrocerías, El Indio fue la más numerosa. La Estrella, El Detalle y Caseros también estuvieron bien representadas, aunque en menores cantidades.

Por aquellos tiempos, la calidad de las prestaciones era buena, con coches generalmente bien mantenidos. El promedio etáreo no era muy alto aunque siempre fue característico, en casi toda la historia de esta línea, encontrar un grupo de unidades muy antiguas en circulación. Y no siempre en buen estado.

El fraccionamiento de Constituyentes y General Paz sirvió de base para la creación de su primer ramal, denominado Por Canguro.

Canguro fue una red de supermercados muy famosa por aquellos años que, a semejanza de las cadenas actuales, tuvo una gran red de sucursales. Una de ellas estaba ubicada en la localidad de Munro y, para atenderla, extendió el fraccionamiento por un recorrido diferente al troncal, aunque su cabecera fue la misma.

Fue autorizado el 29 de noviembre de 1968 y fue un servicio muy apreciado, debido a que la zona no contaba con muchos medios de transporte. Un dato curioso indica que, pese al posterior cierre del supermercado, la denominación del ramal no cambió y mantuvo el nombre por Canguro durante muchos años, pese a que su leit motiv había dejado de existir. Posteriormente se lo rebautizó por Constituyentes.

La habilitación de este ramal y la supresión de los servicios fraccionados en General Paz hizo que la frecuencia en la zona céntrica se resintiera. Para evitarlo sin aumentar nuevamente el parque móvil, solicitó y obtuvo un nuevo corte de servicios en Constituyentes y General Paz, del cual desconocemos su porcentaje y la fecha real de habilitación, aunque podemos ubicarla entre 1969 y 1970.

En la temporada estival 1972/73 (o en ambos años, no tenemos claro el dato) la 111 se sumó a las líneas que mandaban a sus coches a veranear a Mar del Plata, alquilados a diversas empresas locales para reforzar sus servicios habituales, colapsados por el gran flujo de turistas.

Circularon en la hoy desaparecida Cooperativa O.T.N.E., prestataria de las líneas comunales de la decena del 580. Al parecer fue un intento esporádico, pues no tenemos constancia de que se haya repetido en años posteriores.

Por aquella época experimentó otra profunda renovación de su flota. El modelo elegido casi de manera unánime fue el más popular de Carrocerías El Indio, cuya historia reseñamos en otra sección (ver).

La mayoría fue carrozada sobre el nuevo modelo LO – 1114 de Mercedes Benz, aunque unos pocos tradicionalistas eligieron al más conservador LO – 911.

No nos consta su cantidad exacta, pero estimamos que un tercio de la flota llegó a estar compuesta por colectivos de este modelo. Fueron la imagen más repetida de la línea hasta 1978, cuando comenzó otra profunda renovación, esta vez provocada por la nueva ley que limitaba a diez años la antigüedad de los vehículos de transporte público en la ciudad de Buenos Aires.

Esta vez, el modelo más elegido fue el primer panorámico de El Detalle. Entre 1978 y 1979 llegaron en malón para sustituir a las unidades más antiguas, que habían quedado fuera de la ley, entre ellas las últimas sin puerta trasera. Junto a unas pocas unidades carrozadas por Talleres A.L.A. y El Indio, rejuvenecieron el aspecto de la línea y quedó bien ubicada en su promedio etáreo.

Por aquellos años, la empresa solicitó cubrir el servicio de la desaparecida línea 31, que había sido caducada el 1° de febrero de 1978. La superposición de ambos recorridos era marcada, entre el Hospital de Niños y el centro. Como la política de las autoridades era la de eliminar servicios sin volver a reponerlos, este pedido no fue tenido en cuenta.

En 1984, la situación de la línea 90, explotada por la Empresa de Transportes Obispo San Alberto, era desesperante. Con pocos coches, la mayoría antiguos y sin habilitación, fue suspendida por las autoridades.

Tras protestas vecinales y de la propia empresa, difundidas por los medios, la línea volvió a circular y, poco tiempo después, Los Constituyentes entró a la empresa en carácter de socia.

Seguramente, no nos consta, habrá adquirido un porcentaje de la vieja Obispo San Alberto. Lo cierto es que aportó una pequeña cantidad de unidades (al menos diez, las más viejas que circulaban en la 111), que fueron repintadas con los colores de la 90 (azul en su sección inferior y en sus recortes, techo blanco y franja roja).

Eran fáciles de distinguir, pues el azul elegido era mucho más claro que el normalmente utilizado por esta línea. El logotipo corporativo, además, era semejante al utilizado por la línea 111 y que tenía la forma de un semicírculo. Si bien el agregado de estas unidades no contribuyó a modernizar la flota, sirvieron para restablecer una frecuencia aceptable.

Damos por cierto que, en los años subsiguientes, Los Constituyentes habrá adquirido sucesivamente porcentajes de la empresa a los viejos componentes de Obispo San Alberto. En 1987 ya era la socia mayoritaria.

A fines de junio o a comienzos de julio de ese año aparecieron carteles en el interior de los colectivos de la 90, con un aviso que indicaba que sus servicios pasarían a ser prestados con coches de la 111. El 9 de julio fue vista la primera unidad con los colores de la 111 y con el número 90 relegado a la simple función de ramal, en un pequeño cartel que rezaba “111 x 90”, con letras blancas sobre fondo azul. En los papeles, había pasado a convertirse en el ramal “C” de la línea 111.


Hacia agosto de 1986, la empresa comenzó a modificar su librea. Se agregó una chocante franja crema bajo la roja y el ancho del zócalo inferior, del mismo color, se agrandó ostensiblemente. Este coche, un Mercedes Benz LO – 1114/48 carrozado por C.E.A.P. en 1972, fue uno de los primeros en lucirlo.
Éste fue el punto de partida de la invasión del crema, que progresivamente desplazó a los colores originales hasta reducirlos a la mínima expresión.
(Foto: Osvaldo Abner).


Entretanto, la librea de la línea madre había sufrido una modificación. El color crema, que en un principio se utilizaba solamente en el pequeño zócalo inferior, en sus laterales, se extendió a expensas del color verde. Fue agregada una segunda franja, junto a la roja, y se anchó el zócalo inferior. Con los años, el color crema tomó más protagonismo y redujo a los colores originales al mínimo e incluso uno de ellos, el negro, desapareció por completo.

Los Constituyentes presentó un proyecto para fusionar ambas líneas en una sola. Si bien databa de 1987, tal vez pergeñado antes de la absorción de la 90 como ramal, establecía una red de servicios de tal manera que la 90 original sería suprimida. Resumimos la reestructuración pretendida en el siguiente detalle:

·        Ramalización del 50% de los servicios de la 90 provenientes de Devoto en el cruce de las avenidas Corrientes y Dorrego. De allí continuarían por el piso de la 111 hasta la Aduana.

·         En contrapartida, el 50% de los servicios de la 111 desde Villa Concepción discurriría, por la ruta del 90, hacia Constitución.

·         El 33% de los servicios de la 90 desde Constitución sería cortado en El Cano y Garmendia, en Paternal.

·         Se suprimiría el tramo del piso original de la 90 entre Av. De Los Constituyentes y Monroe y Federico Lacroze y Corrientes, en Chacarita. Todos los servicios tomarían la ruta del 111.

·         El 33% de los servicios desde Devoto y desde Villa Concepción hacia la Aduana se desdoblarían en Palermo y tomarían, desde su ruta habitual por Avenida Santa Fe, por Fray Justo Santa María de Oro, Paraguay, su ruta.

Todas estas variantes se harían sin modificar su parque móvil. La empresa estaba autorizada a operar 121 unidades, aunque sólo contaba con algo más de 100.


Entre 1987 y 1991, mientras Los Constituyentes administró a la línea 90, los coches lucieron en su frente los destinos de ambas líneas, pues la 90 fue operada como un simple ramal de la línea madre.
Este Mercedes Benz LO – 1114/48 carrozado por San Miguel en 1979 nos muestra esta curiosidad. En los lugares donde ambos recorridos se superponían, era menester identificar correctamente al servicio mediante la cartelera de ramal.
Éste es un clásico vicio de los transportistas que muchas veces, cuando absorben una línea, la asimilan a la propia y el número original es desechado. Los más perjudicados son los usuarios, al perderse la correcta identificación de los servicios.
(Foto: Gabriel F. Chiacchio).


La mayoría de los coches de su flota, por aquellos años, eran manifiestamente obsoletos. Casi todas las unidades pertenecientes a la vieja 90 habían sido repintadas y continuaban en circulación. Curiosamente, buena parte de los coches que Los Constituyentes pintó de azul y traspasó a Obispo San Alberto con el fin de mejorar sus frecuencias, retornaron a su empresa original y recibieron nuevamente los colores verde – crema – rojo – negro de su línea madre.

Tras la renovación masiva de 1978/79, el ingreso de unidades nuevas se había reducido prácticamente a cero. Sólo unas pocas, adquiridas usadas, databan de 1981 y años subsiguientes.

Su conservación, en la mayoría de los casos, dejaba mucho que desear. Con las progresivas bajas de las más antiguas, las frecuencias comenzaron a resentirse.

Pese a los problemas, la 111 continuó adelante. Hacia noviembre de 1988 implementó servicios cortos Aduana – Chacarita, con el fin de mejorar las frecuencias en la zona céntrica. El 1° de julio del año siguiente se habilitó el ramal Aduana por Oro, de acuerdo al quinto punto de la reestructuración planificada en 1987. Al mismo tiempo, con el presunto objetivo de aprovechar mejor a la exigua flota en funcionamiento, se iniciaron servicios fraccionados en Chacarita desde Constitución y se reforzaron los existentes desde la Aduana.

A comienzos de Julio de 1990, la empresa cumplimentó los dos primeros puntos de la reforma: el 50% de los servicios desde Constitución se desdobló hacia Villa Concepción y el 50% de los provenientes de la Aduana llegó a Devoto.

Pese al replanteo de los recorridos, las prestaciones eran marcadamente deficientes. La falta de unidades en circulación era evidente. Pese a la llegada de algunos ómnibus y colectivos usados y al recarrozamiento de otros, aún faltaba mucho para que los servicios pudieran considerarse aceptables.

Tras el traspaso de la línea 90 al Expreso San Isidro, el 1° de julio de 1991, las cosas mejoraron. Se adquirieron dos tandas de flamantes unidades cero kilómetro El Detalle – Deutz OA 101 segunda versión, que sirvieron para pasar a retiro a una buena cantidad de unidades obsoletas. Comenzaron a llegar hacia noviembre de 1992, con dos libreas diferentes. Poco después se habilitó, además, un servicio semirrápido sobre el piso de ambos ramales.

El 21 de marzo de 1994 trasladó su tradicional cabecera de la Aduana a Puerto Madero, con el fin de atender, junto a otras cinco líneas, a la nueva sede de la Universidad Católica Argentina. Poco después, solicitó y obtuvo el permiso para trasladar su cabecera desde Villa Concepción a José León Suárez.

La empresa adquirió una nueva terminal ubicada en la calle Italia al 7.300 de esa localidad, con el fin de internar sus unidades y las de la Compañía de Transportes La Argentina S.A. y su línea 87, controlada por Los Constituyentes desde fines de 1993.

Hacia comienzos de 1995 comenzó a circular un rumor que indicaba que el grupo Los Constituyentes – La Argentina no era independiente.

Daba por cierto que ambas líneas, a las que se sumó la 127 hacia julio de 1997, eran administradas por Doscientos Ocho T.A. S.A. (D.O.T.A.), junto a El Detalle Terminal Automotriz y Seguros Argos. Los coches de la 111 llevaban la leyenda “LC” en sus laterales, mientras los de la 87 decían “LA” y los de la 127 “AA”, de Autolíneas Argentinas.

Si bien la 87 lució en un primer momento una librea propia (completamente en color crema, con recortes en rojo y verde), más tarde fue reemplazada por la correspondiente a la línea 111. Con el correr de los años, el esquema de colores sufrió repetidos cambios (la eliminación del techo negro, que pasó a ser rojo y modificaciones en la disposición de las franjas fueron los más notorios) y volvió a ser crema, con dos franjas oblicuas en verde y rojo.

La flota de la 111 fue unificada, mediante la adquisición de varias tandas de El Detalle – Deutz OA 101. Si bien la mayoría corresponde al modelo de la segunda versión tamaño standard, completan el panorama unos pocos ejemplares de la tercera y un coche largo, de tres puertas, llegado tras un corto período de pruebas en las líneas 54 y 141.

Hacia 2001 se unificaron las tres siglas y todas las líneas comenzaron a girar bajo la razón social Los Constituyentes. En la actualidad, el esquema de colores ha vuelto a cambiar. Su identidad propia se diluye lentamente y la semejanza con las líneas del grupo D.O.T.A. es más que notoria.

A partir de abril de 2003, comenzaron a repintarse con una nueva librea, similar a la adoptada por el grupo para sus otros grupos de líneas. En este caso se usaron de base dos de los colores tradicionales de la vieja línea 111 independiente: el verde para la pollera y el crema para el resto del coche.

Un nuevo logotipo y el número de línea bien grande en sus laterales, aunque en este caso sin la clásica abeja distintiva del grupo, completan su nuevo maquillaje.

Poco queda de tradición en la 111de hoy. No obstante sigue adelante, bajo las alas de uno de los grupos más poderosos del transporte automotor porteño.


Fuentes principales:

Informe línea 111, compilado por Aníbal Trasmonte, actualizado a Agosto de 2003.
Informe línea 111, compilado por Ricardo Ferretti.
A ambos les decimos ¡muchas gracias! por la información brindada, imprescindible para realizar esta historia.

Fuentes secundarias:

Primera Reseña Histórica del Transporte de Persona por Automotor. Fascículo 2. Por Sergio Ruiz Díaz, Aníbal Trasmonte y Alejandro Scartaccini. Suplemento de la edición 503 de la Revista El Auto Colectivo, Septiembre 1993.
Relevamiento de flotas realizado por el Sr. Ernesto Berschtl, año 1944.
Diarios Clarín, Democracia y La Nación, números varios.
Revista El Auto Colectivo, números varios.
Boletines del MTN, números 460 y 512.
Carpeta de la línea consultada en el Archivo Frías, en Biblioteca Federico Lacroze de la Asociación Amigos del Tranvía.
Guías Peuser, Lumi, Practi – Guía y “T”, varias ediciones.
Informes volcados en el grupo Autobús de Yahoo!, autores varios.
Información obtenida mediante investigaciones propias.

BusARG.com.ar - Primer Museo Virtual del Transporte Argentino ] Buenos Aires, Argentina
http://www.busARG.com.ar [ info@busarg.com.ar

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